Raúl (42). Doctora, voy a comentarle un secreto que espero no acarree consecuencias. Resulta que hace dos años contraté a una asistente de gerencia que me gustó mucho desde el momento en que la vi. Después de insinuaciones y coqueteos comenzamos a salir, hasta que una noche la hice mía. A pesar de que le llevo 20 años, ambos somos muy compatibles y disfrutamos plenamente los momentos que estamos juntos. Hace poco, en una de nuestras salidas, ella me presentó a su hermana, quien recién había llegado de España. Desde ese día me quedé embelesado con la belleza de Martha, así se llama mi cuñada, hasta el punto de dormir pensando en ella. No sé qué hacer a veces beso a mi novia y pienso en Martha. Pero eso no es todo, el problema es que desde hace diez años mantengo una relación estable con otra mujer que ni siquiera sospecha de mi doble vida. No sé qué hacer, pienso que tengo debilidad por las mujeres y jamás podré ser de una sola.
Mi consejo:
Raúl, lo que me cuentas es propio de una persona que no sabe valorar los sentimientos de otras. Es imposible que puedas mantener oculta una relación con dos personas. Ten en cuenta que si tu mentira se descubre, todas te darán la espalda y no tendrás perdón. |